Me estoy dando un tiempo estas navidades para reflexionar sobre lo que me propongo hacer, para tomar fuerzas y ganar en motivación... todo esto mientras navego por las webs de gastronomía y recetas (mis favoritas, para qué negarlo), recopilo información sobre precios de productos de temporada y pateo tiendas y mercados para conseguir un pavo, un buen pescado y un sinfín de exquisiteces con las que agasajarnos por el nacimiento de un niño pobre en un perdido pueblo una noche oscura (que es lo que hacía falta para que se viera al cometa Haley, que si llega a haber luna llena, va a ser que no hay Reyes Magos, ni Olentzero, ni similares localistas, sólo nos quedaría el bueno de San Nicolás, que era obispo y ni siquiera era coetáneo del prota de la película).
Para los de la Logse, San Nicolás es Papá Noel o Santa Claus (y para mi chico, quien todavía cree en un señor gordo de rojo y con barba blanca que va a bajar por la chimenea, -será la de ventilación del cuarto de baño-, para traerle el tablet cuya publicidad encuentro estratégicamente distribuida por toda la casa...)
Siguiendo la tradición, yo tendría que estar súper estresada con las compras, la cocina y la organización. Nuestro clan, como muchos otros, reparte la celebración de comidas y cenas entre las miembras de la familia, y Juan, como es un cero a la izquierda matriarcal, se libra de todo el marrón, acude a todos los saraos con un gran surtidos de golosinas y unas cajas de botellas de las buenas, pone su carita angelical y esquiva con flexibilidad felina todo tipo de controversias -típico postre navideño español- retirándose a sus aposentos tras la primera copa.
Sin embargo, lo que más me está agobiando actualmente tiene su horizonte en enero de 2012, y no hablo de la crisis ni de la consabida cuesta de enero, que con el gasto extra de la dieta se notará aún más.
También está la amenazadora sombra de Jim, que me ha emplazado para el gimnasio desde mañana mismo. Me he visto en mallas y deportivas, y he sufrido un colapso (más). ¡Las risas que va a hacer el personal cuando me vea van a ser lo mejor del día de los Santos Inocentes, y eso que no va a ser en el pueblo, sino que hemos buscado un polideportivo lo más masificado posible en la city para que no me suban las pulsaciones ¡por pura vergüenza! Y para más coña, se empeña en que lleve una camiseta que me ha encargado con el lema "Fatty Power".
Empiezo a valorar seriamente la posibilidad de irme a las Misiones o de monja budista al Tíbet o algo así... donde pueda reflexionar de verdad!!!!!!
Soy una mujer gorda, una madre gorda, una trabajadora gorda y una gorda que quiere no serlo... ¿qué hacer?... un diario.
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jueves, 22 de diciembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
¡Qué gran verdad!
Es una verdad universalmente aceptada que toda mujer que ha parido en más de una ocasión acumulará en su cuerpo una cantidad nada desdeñable de kilos de grasa, preferentemente en abdomen, muslos y caderas, de los que difícilmente podrá desprenderse en años posteriores.
Y lo curioso es que parece que fue ayer cuando mi cintura podía ser rodeada por el cinturón que acabo de meter en la bolsa de ropa para dar. No ha llovido nada en 18 años... Me resistía a deshacerme de esa ropa. Llevaba años acariciando la idea de recuperar mis pantalones, mis piernas, mi cuerpo. Se los presté a alguien, creyendo que me los devolverían intactos, pero no, cuando miro lo que me han dejado, veo el cuerpo de la novia de Michelín, revestido con las cortinas del salón.
Y esa es otra gran verdad, que no solo estoy gorda, sino que tengo que vestir de gorda, porque como todos sabemos, a las gordas nos hacen ropa especial, para humillarnos: ¿habéis comido demasiado? ¡pues te he hecho una falda con el mantel de cretona floreada de la mesa camilla de mi bisabuela! No vayan a pensar que todo va a ser camuflarnos con modelitos negros de vuelos estratégicamente situados, no, también los hay que nos diseñan ropa para ancianitas acromegálicas extraordinariamente bien alimentadas.
Pero yo no soy así. Soy una luchadora. Soy la Rocky del sobrepeso. Me voy a entrenar y voy a noquear estos michelines, y al que me diga que es más fácil saltarme que rodearme lo machaco. Ya me veo ascendiendo la escalinata al ritmo de la musiquilla... Porque no todas las gordas somos gordas felices.
¡El lunes me pongo a dieta!
¡Uf! Después del subidón de moral, ahora solo tengo que averiguar cual de las mil o más que actualmente están de moda será la tabla de salvación a la que me asiré. Seguro que haciendo una pequeña investigación en el mundillo me aclaro... Pronto lo sabremos.
Y lo curioso es que parece que fue ayer cuando mi cintura podía ser rodeada por el cinturón que acabo de meter en la bolsa de ropa para dar. No ha llovido nada en 18 años... Me resistía a deshacerme de esa ropa. Llevaba años acariciando la idea de recuperar mis pantalones, mis piernas, mi cuerpo. Se los presté a alguien, creyendo que me los devolverían intactos, pero no, cuando miro lo que me han dejado, veo el cuerpo de la novia de Michelín, revestido con las cortinas del salón.
Y esa es otra gran verdad, que no solo estoy gorda, sino que tengo que vestir de gorda, porque como todos sabemos, a las gordas nos hacen ropa especial, para humillarnos: ¿habéis comido demasiado? ¡pues te he hecho una falda con el mantel de cretona floreada de la mesa camilla de mi bisabuela! No vayan a pensar que todo va a ser camuflarnos con modelitos negros de vuelos estratégicamente situados, no, también los hay que nos diseñan ropa para ancianitas acromegálicas extraordinariamente bien alimentadas.
Pero yo no soy así. Soy una luchadora. Soy la Rocky del sobrepeso. Me voy a entrenar y voy a noquear estos michelines, y al que me diga que es más fácil saltarme que rodearme lo machaco. Ya me veo ascendiendo la escalinata al ritmo de la musiquilla... Porque no todas las gordas somos gordas felices.
¡El lunes me pongo a dieta!
¡Uf! Después del subidón de moral, ahora solo tengo que averiguar cual de las mil o más que actualmente están de moda será la tabla de salvación a la que me asiré. Seguro que haciendo una pequeña investigación en el mundillo me aclaro... Pronto lo sabremos.
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